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lunes, 29 de mayo de 2023

REGRESA MELOMANOS FEST 2023 en FLORIDA VALLE: MÚSICA QUE INSPIRA!

 


El evento Melómanos Fest es la reunión de un grupo determinado de personas seguidoras y conocedoras de la música Afro Latina, entorno a la cultura el baile y el gozo de aquellas épocas de nuestros abuelos.

Dentro este gusto realizamos la presentación de una audición comentada, con invitados y djs de la época, bailarines; también catedráticos que con el pasar del tiempo junto a sus experiencias y estudios comparten su conocimiento con el publico asistente. Otro de los principales propósitos es recordar el pasado musical y el baile de aquellas épocas, con personajes y lugares que hicieron de estos tiempos de los mejores, con el fin de recordarles al público esta época y enseñar a las nuevas generaciones lo que se gozaba y vivía en estos tiempos inolvidables, en esta enseñanza también incluimos a los jóvenes que desde sus hogares con sus padres han apreciado la música desde ese sentir de no perder su adolescencia, pero si seguir con la línea auditiva y cultura melómana incluimos un ingrediente llamado LOS NIÑOS EN SU SALSA espacio para niños y niñas apasionados aprender de música el año, el intérprete, la orquesta, el género y presentarlo al frente del público.  

Para seguir con este gran entorno musical también incluimos exposición de discos, cuadros y souvenir salseros que hacen un recordatorio a este gran momento.

domingo, 6 de junio de 2021

LA-33, N. HARDEM & PABLO WATUSI – OLVIDAR BAILANDO

La orquesta de salsa urbana, fundada en Bogotá en el año 2002 por los hermanos Sergio y Santiago Mejía, en días cuando el reggaeton no paraba de sonar. Su nombre proviene de la calle donde tienen su estudio de ensayos. Aún cuando la banda nace en el 2002, en el barrio Teusaquillo de Bogotá, su lanzamiento se produce el 3 de Mayo de 2003. El antiguo convento de San Juan Evangelista situado sobre la calle 33, era el sitio donde ensayaban estos jóvenes, que más parecen rockeros que salseros y de ahí surgió el nombre de la agrupación.
 
La banda bogotana une esfuerzos con Pablo Watusi, músico bogotano que lleva más de 15 años en la escena artística colombiana. Se ha destacado como integrante de proyectos relevantes como Orquesta La 33 y Salsa N’ Groove y con el rapero N. Hardem el cual en conjunto generan un montuno inesperado e inexplicable con tanto talento musical. 

Tema altamente recomendado.

viernes, 21 de mayo de 2021

LAS AFRO-MÚSICAS EN COLOMBIA (I)

 

Maestro Gualajo, durante una investigación de campo realizada en 2010. Fuente: Jorge Porras

Autor invitado: Jorge E. Porras A, musicólogo, etnólogo, músico profesional y productor musical. Coordinador de la Escuela de Música en Instituto Popular de Cultura (Cali-Colombia).

Las músicas de origen afro-descendiente en Colombia tienen hoy en día un “nuevo” matiz. Y digo hoy un “nuevo” matiz porque ellas brillan actualmente a la luz de una plataforma cultural, política y comercial más estructurada y con un cambio hacia las músicas afros que en años y épocas anteriores. Fenómenos representativos en la actualidad como la banda chochoana “ChocQuibTown” del género Hip-Hop o los artistas consumados como el “Maestro Gualajo” en el género tradicional de conjunto de marimba y Petrona Martínez en el bullerengue, o las agrupaciones que trabajan en fusión musical como el “Grupo Bahía” con Hugo Candelario y el grupo “Herencia” de Timbiquí son una muestra de este renacimiento afro en Colombia. Y digo renacimiento porque ya las músicas del norte de Colombia emblemáticas a nivel nacional como la Cumbia[1] habían tenido su manifestación más fuerte a nivel de medios masivos y se han extendido mas allá de las fronteras colombianas desde los años 80’s del siglo XX habiendo alcanzado hoy desarrollos independientes en países como México y Argentina; esto debido a los procesos donde la cultura musical caribeña había jugado un rol preponderante en el vaivén entre tensiones socio-político-culturales en Colombia.[2] Si analizamos la Cumbia a fondo nos daremos cuenta que el elemento de origen africano juega a la par con otros de origen indígena, árabe y europeo. Este “mestizaje” musical se traduce en procesos de transculturación inextricables donde lo musical, lo religioso, lo lírico, el aspecto de género, de identidad cultural, y la etnicidad actúan conjuntamente. Igualmente se manifiestan en Colombia otras músicas las cuales reflejan en mayor o menor intensidad estos procesos transculturales.

Al respecto quiero referirme especialmente a las músicas de marcado origen afro-descendiente en la región de la costa pacífica colombiana, haciendo una excepción de las músicas isleñas y del caribe colombiano: Las músicas de marimba (de chonta)[3] y cantos tradicionales a lo largo de la costa sur, las músicas tradicionales y populares chocoanas a lo largo de la costa norte pacífica y las músicas de los valles interandinos de la región sur-occidental colombiana. El auge o proceso de visibilización mas profundo de estas músicas se produce entre otras razones conjuntas (político-sociales) por la iniciativa de un festival de música, el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez,[4] que nació en el año 1997 cuya misión fue crear un espacio social de congregación y reflexión sobre la herencia cultural de la tradición del Pacífico colombiano. A partir de esta propuesta nació un interés creciente por parte del público común y del gremio académico hacia estas músicas. Por otro lado este festival generó y ha generado un movimiento expansivo en cuanto a la difusión de la música de poblaciones afro-descendientes del pacífico colombiano como también en cuanto a la generación  y conformación de nuevas agrupaciones musicales que se ocupan de trabajar y desarrollar estas músicas.

Pero para entender de raíz las dinámicas de la actualidad y cómo funcionan es necesario iniciar el análisis remontándose al pasado. En este sentido es relevante comenzar por la diáspora africana en los tiempos de la colonización de América.

 

La Antigua Diáspora Africana en Colombia:

El “descubrimiento” de América (“el nuevo mundo”) en el año 1492 significó (y significa aún hoy) para los europeos[5] un nuevo continente y nuevas posibilidades de adquisición de recursos, expansión e imperialismo. Muchos factores contribuyeron a al proceso de la antigua diáspora africana en América en esta época. En esencia estos factores fueron una práctica extendida y aceptada de la esclavitud, las tensiones políticas y relaciones comerciales entre los potencias europeas de ésta época, las tecnologías desarrolladas que permitieron convertir a la navegación en un medio confiable para el transporte interoceánico, entre otros.

Logotipo de la Compañía Negrera de Cadiz. Foto: Jorge Porras.


Para ser exactos los portugueses fueron uno de los poderes marítimos mas grandes de aquella época. Ellos fueron los principales proveedores de esclavos africanos para los españoles en la primera fase de la colonización de América. Los portugueses tenían al principio una relación fundamentalmente comercial con los reinados africanos y practicaban con ellos la trata de esclavos sobre una base de cooperación comercial (a través del intercambio de mercancías).[6] Pero esta situación general cambiaría a partir del año 1533 con el aumento en la demanda de fuerza de trabajo por parte de los españoles en las colonias americanas. Esto condujo a que los portugueses no sólo consiguieran los esclavos por intercambio de mercancías, sino que utilizaran estrategias violentas (la caza de esclavos, la sumisión, alianzas con figuras importantes en el plano político de los reinados africanos) para alcanzar a lograr la cantidad de esclavos requerida por los españoles. Los indígenas americanos fueron diezmados cruelmente en este proceso de conquista. Por esta razón la importación de mano de obra aumentó no sin dejar de considerar que esta necesidad obedeció básicamente al siguiente factor: el hallazgo de minas de oro y plata en el continente americano. Para la corona de Castilla el descubrimiento de las minas de oro entre los años 1590-1592 en la parte norte del actual territorio colombiano[7] significó la solución a su crítica situación financiera. Las arcas reales estaban agotadas, después de la inversión para la guerra contra los moros, las deudas con los banqueros italianos y especialmente lo que siguió al apoyar el proyecto de Cristóbal Colón (el descubrimiento de una nueva ruta comercial a la India, pero sin embargo después el hallazgo de un nuevo continente y por consiguiente la conquista de este nuevo mundo).
 
Los esclavos africanos fueron traídos al sur del continente americano a través de Cartagena de Indias.[8] Desde este territorio al norte de Suramérica fueron transportados los esclavos a lugares en el sur, inclusive hasta Lima, Perú. Los lugares de destino mas codiciados para llevar cargamento esclavo fueron las minas de oro y plata a ser explotadas y los terrenos de recursos naturales. En Colombia la trata de esclavos tuvo su ejecución en cuatro fases principales, principalmente porque los españoles retomaron el monopolio del comercio esclavista de los portugueses, al cual le siguieron los holandeses e ingleses. Esta tensión política y comercial condujo a que esclavos de diferentes regiones de África fueran traídos a Colombia. Gracias a algunas investigaciones (en archivos coloniales, por ejemplo el AGI – Archivo General de Indias) sabemos que los esclavos se llevaron de regiones como Senegal, Guinea-Bissau, Guinea-Conakry y Sierra Leona (1533-1580), del Antiguo Reino del Kongo y del África Central (1580-1640), Benín, Togo y Nigeria (1640-1713) y finalmente de Ghana y Togo (siglos XVIII y XIX).
 
En aquel entonces los esclavos africanos se repartieron en diferentes territorios del Virreinato de Nueva Granada (lo que hoy incluye el territorio colombiano). La ruta se efectuó desde Cartagena de Indias hasta territorios siempre más al sur y se extendió a lo largo de ríos a través de valles y montañas de las regiones centrales y suroccidentales de la actual Colombia. Los españoles encontraron terrenos ricos en oro especialmente en la frontera occidental hacia el pacífico. Esto condujo una y otra vez a nuevos pedidos y solicitudes de nuevos esclavos. Los conocimientos en construcción que poseían los esclavos africanos fueron apreciados y codiciados de manera especial por los españoles. Muchos de estos esclavos venían de regiones africanas ricas en oro como Bambuko, Buré, Akan y el Golfo de Guinea.[9] Pero los esclavos fueron adjudicados no solo en tareas de construcción; otros se encargaron de tareas como la cría de ganado y agricultura, como también en funciones de servidumbre doméstica. Las minas de oro aportaron a una forma de organización social que evidenciaban un estándar a lo largo de la costa pacífica: aquellos esclavos fueron organizados en cuadrillas al lado de las minas.[10] Una cuadrilla fue una forma de organización de la explotación minera en grupos de esclavos africanos. La cantidad de esclavos que vivían en una cuadrilla podía llegar de cinco hasta cien esclavos o mas. Dentro de la cuadrilla algunos de ellos fueron los responsables del mantenimiento, esto significa que había actividad agrícola como de cría de ganado.
 
El establecimiento de la colonia demandó un nuevo orden social. El rol del cristianismo, principalmente de aquél de la iglesia católica, influyó este orden social en la vida colonial fundamentado en la aprobación y la aceptación de leyes para las Américas,[11] que definieron el sometimiento de los nativos americanos y de los esclavos africanos. Esta contribución de la iglesia comenzó muy temprano en el marco del trabajo misional (las misiones), que funcionaron como una estrategia de invasión cultural. De esta manera fueron implantados nuevos valores sociales y culturales, que condujeron a procesos de aculturación y transculturación. Así el racismo y la discriminación se convirtieron en una práctica y un asunto “normal”; esta delimitación fue necesaria para los conquistadores con el objeto de mantener y conservar la escala social a través del control y el poder (bien abajo los esclavos africanos y los indígenas, en la mitad los mestizos y criollos y bien arriba los españoles). Aquí fue notable el aporte que hizo la iglesia católica al racismo y la discriminación a través de la demonización de prácticas ancestrales africanas originales como la danza, la música, las prácticas de curación y las diferentes expresiones de sexualidad.[12] Sin embargo a pesar de los fuertes mecanismos de control, los indígenas americanos como también los descendientes africanos no aceptaron pasivamente esta sumisión. Desde el comienzo de la importación de esclavos hacia América en el siglo XVI éstos se revelaron y lucharon por su libertad. En muchos casos los cautivos lograron con éxito huir de la esclavitud. Muchos escaparon y conformaron “naciones” autocráticas: palenques.[13] Pero muchos otros, la mayoría, no lograron escapar y se quedaron bajo el control de las élites y sirvieron a sus intereses elitistas (como lo mencioné anteriormente como fuerza de trabajo; humanos que no tienen derecho de vivir su vida libre).
 
La esclavitud en Colombia duró oficialmente hasta el año 1851. Pero la abolición de la esclavitud casi invisible en la Nueva Granada (Colombia) no sirvió lamentablemente para que las diversas minorías étnicas de origen africano fueran integradas al proyecto de construcción de nación en aquél entonces. Han tenido que pasar mas de 100 años desde la constitución de la República de Colombia en 1886 para que los derechos de las minorías étnicas fueran reconocidos legal y oficialmente en la reforma constituyente del año 1991.[14] Este hecho no significa de ninguna manera que las minorías étnicas en Colombia hayan sido indemnizadas, compensadas, restituidas y reparadas, asumiéndolas con un estatus de “víctimas de la violencia”, a pesar de los esfuerzos políticos que se hayan hecho en esta dirección. Al contrario, en Colombia el mito de la “democracia racial”[15] reina desde hace un largo tiempo en el constructo imaginario colombiano, donde el proceso de mestizaje habría logrado condiciones sociales igualitarias en las que el racismo y la discriminación (tensiones etno-políticas) no existirían. El surgimiento de una identidad afro, y mucho después de una identidad afrocolombiana está sujeta a la influencia de los procesos históricos, condiciones y factores anteriormente expuestos.

Marimba de los Espíritus, en la casa de las Torres del municipio de Guapi (noroccidente del departamento del Cauca, Colombia). Foto: Jorge Porras.

Este hecho histórico de la esclavitud en Colombia demarca la línea trazada por la cual los afrodescendientes han tenido que transitar en este país para poder subsistir en medio de tensiones socio-políticas, entre racismo y discriminación, desde la pérdida de representación social hasta su reencuentro con su identidad cultural como arma inalienable que se expande en todos los campos, políticos, sociales, económicos, culturales… hasta los de la música. Pero como al principio de este escrito, hago énfasis en que hoy se sienten nuevos vientos, un nuevo “matiz” de las músicas de origen afro-descendiente en Colombia. Unas músicas liberadas de su discriminación anterior como “poco cultas”, “poco valiosas”, “simples”, “fáciles”, todos adjetivos desde la mirada dominante de un mundo occidentalizado, estandarizado y permeado por procesos eurocéntricos que se generaron hace mas de 500 años. Hoy en día se han producido unos cambios que parten de todo el proceso empujado desde las comunidades afrodescendientes logrando paso a paso validación de sus contextos culturales, respeto por su hábitat y formas de organización social.
 
Cierro por ahora visibilizando los logros en los últimos años en mano de varias agrupaciones, generados como anteriormente describí por los movimientos que nacen en gran parte a partir del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez. Si miramos retrospectivamente, tenemos en febrero de este año (2013) la participación de la agrupación “Herencia” de Timbiquí en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en Chile, donde se hicieron acreedores a la “Gaviota de Plata”, premio máximo en la categoría Folclor e Internacional; ChocQuibTown con sus múltiples nominaciones a los premios Grammy entre el 2009 y el 2012, habiendo ganado en 2010 el Grammy Latino a la mejor Canción Alternativa. De gran profundidad y trascendencia tenemos el trabajo del Maestro Jesús Antonio Torres, alias “Gualajo”, proveniente de la vereda Sansón en Guapi, Cauca, Colombia, quien a través de su trabajo como constructor de instrumentos autóctonos, en especial de la marimba de chonta (la reina madre de los instrumentos del pacífico colombiano), y como intérprete de ésta y las músicas de marimba y cantos tradicionales del pacífico colombiano y ecuatoriano se ha ganado un reconocimiento y homenaje nacional como el maestro de maestros en la marimba de chonta; su historia, su herencia y su legado para las generaciones actuales y futuras lo ha plasmado en la visión de su fundación actual.[16] Petrona Martínez, otro ícono de la mujer afrodescendiente colombiana, encarnando la tradición del canto tradicional y las cantadoras a lo largo de las costas colombianas en el bullerengue, una música de cortejo, ha sido nominada al Grammy Latino en dos ocasiones. La lista es interminable si consideramos que para valorar las músicas colombianas afrodescendientes no necesitamos de premios Grammy ni Gaviotas de Plata, sino que simplemente se necesita entrar con los ojos abiertos y el corazón despierto a la otra historia de la diáspora africana en América que no se contó nunca jamás en los libros de historia, si no mas bien la que circula hoy en día y se expresa en boca de las cantadoras, marimberos, tamboleros[17], raperos y hip hoperos afrodescendientes.
 
Referencias:
 
Aguirre Beltrán, Gonzalo, 1944: “The Slave Trade in Mexico”, en: The Hispanic American Historical Review, Vol. 24, Nr. 3, 412-431.
 
Both, Arnd Adje Both, 2001 (1999): Die Musikkultur der späten Postklassik Mesoamerikas: Perspektiven der Musikarchäologie. Dissertation, Freie Universität Berlin.
 
Burgos Cantor, et al, 2010: Rutas de libertad: 500 años de Travesía. Bogotá: Ministerio de Cultura, Pontificia Universidad Javeriana.
 
Hernández Salgar, Oscar 2007: “Marimba de Chonta y poscolonialidad musical”, en: Nómada. Nº 26, 56-69.
 
Lloyd Mecham, J., 1927: “The Real de Minas as a Political Institution. A Study of a Frontier Institution in Spanish Colonial America”, en: The Hispanic American Historical Review, Vol. 7, Nr. 1, S. 45-83.
 
Maya Restrepo, Luz Adriana, 1998: Los afrocolombianos. Santafé de Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura Hispánica (Geografía humana de Colombia, 6).
 
Wabgou, Maguemati et al, 2012: Movimiento Social Afrocolombiano, Negro, <ºRaizal y Palenquero: El largo camino hacia laconstrucción de espacios comunes y alianzas estratégicas para la incidencia política en Colombia. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.
 
Wade, Peter, 1993: Blackness and race mixture. The dynamics of racial identity in Colombia. Baltimore, London: The Johns Hopkins Univ. Pr. (The Johns Hopkins Studies in Atlantic history and culture).
 
[1] La “cumbia” es un baile, la “cumbiamba” su formato instrumental. Ambas hacen parte de un sistema musical que permea en general la zona-costa norte colombiana.
 
[2] Hernández Salgar 2007: 56-69.
 
[3] En el pacífico se le llama “chonta” a la palma de chontaduro y otras especies similares.
 
[4] http://www.festivalpetronioalvarez.com
 
[5] Españoles y portugueses, después holandeses, franceses e ingleses.
 
[6] Ver Burgos 2010: 122-125.
 
[7] El territorio de las primeras minas de oro descubiertas en 1590-1592 corresponde hoy en día al departamento Antioquia (Remedios, Cáceres, Segovia y Zaragoza), después siguió Mompox (en la zona del río Magdalena bajo). (Ver Burgos 2010: 125, 126)
 
[8] Cartagena de Indias funcionó como uno de los tres puertos principales que fueron utilizados en el Caribe como puertos de descarga de esclavos de los españoles: Habana Cuba, Veracruz México, Cartagena de Indias Colombia. (Ver Aguirre 1944: 426). „The city of Cartagena was established in the assiento as port of primary entry because of its value as a primary distribution center; and during the seventeenth century it retained this status, despite the change of assientists, thus becoming the center of the slave trade in America.“ (Aguirre 1944: 415)
 
[9] Ver Burgos 2010: 140.
 
[10] En la América colonial se institucionalizaron los Reales de Minas como empresa primordial de los españoles: “In Spanish America the real de minas was a mining district. It consisted of a settlement of indeterminate size and the mines dependent upon it within a radius of five, ten, and even fifteen miles. This district was generally an administrative entity, being a lugar, villa, ciudad, alcaldía mayor, or corregimiento, as the case might be.” (Lloyd 1927: 45). En Colombia, al interior de los Reales de Minas, los españoles organizaron a los esclavos africanos en cuadrillas. (Burgos 2010: 143, 160, 161).
 
[11] Ver Burgos 2010: 126.
 
[12] A través del concordato Regio Patronato Indiano de 1493 hasta 1508 entre los Reyes Católicos (Fernando II de Aragón e Isabela I de Castilla) y la Iglesia Católica, representada por el Papa Alejandro VI, fue impuesta como meta la conversión de infieles (los nativos americanos) al cristianismo y para eso fueron establecidos consiguientes reglamentos como procedimiento de la evangelización. Ya en la fase de la conquista los cantos, los bailes ceremoniales, la música de templo (ej. en México) en relación con los rituales de sacrificios humanos como expresión elementar de identidad fueron reconocidos, demonizados y muy pronto contrarrestados después de la conquista. (Both 2001: 25)
 
[13] “Comunidades negras fue el nombre que se le dio a los grupos humanos de afrodescendientes que vinieron ocupando territorios desde tiempos coloniales. Tales territorios sirvieron a estas comunidades para sus ejercicios de libertad y prácticas tradicionales con una profunda y sólida raíz africana. Estas comunidades fueron construidas, en principio, por africanos que escaparon de la represión y el yugo que ejerció la Corona española a través del sistema de explotación esclavista, recibiendo el nombre de Palenques por parte de los españoles o de comunidades de libres. Sin bien el nombre Palenque fue impuesto por los españoles, éste pasaría a ser un elemento reivindicativo dentro del discurso afrocolombiano y devendría en símbolo de libertad. Por ello, durante las discusiones en torno a la ley 70 y de la Constituyente el proceso organizativo afrocolombiano propuso que los territorios colectivos recibiesen el nombre de Palenques; sin embargo, el Gobierno y otros sectores conservadores vieron en esto una complicación e impusieron el nombre de comunidades negras, el cual ha pasado a ser un elemento de reivindicación de este proceso organizativo.” (Wabgou , et al 2012: 157)
 
[14] En la reforma de la Constitución Política Colombiana de 1991 los derechos humanos fueron asentados legalmente de manera tal que las minorías indígenas y grupos afrodescendientes (llamados afrocolombianos) ganaron por primera una representación política y se dieron los primeros pasos hacia la “visibilidad”. (Wade 1993: 352-357, Restrepo 2004: 271-277 y Arocha en Maya Restrepo 1998: 341-361.)
 
[15] Las razones de este fenómeno o retraso frente a la igualdad de derechos las podemos entender bajo el concepto de blanqueamiento racial, el cual estuvo articulado en el proyecto de consolidación de nación soportado bajo el techo de la religión católica, de una “raza” (europea-blanca) y de un idioma (español/castellano). Desde aquí se explica la invisibilidad de estas comunidades afrodescendientes en el contexto nacional. (Ver Arocha en Maya Restrepo 1998: 354-361 y Wade 1993: 183, 341).
 
[16] http://www.facebook.com/pages/FUNDACI%C3%93N-CULTURAL-ART%C3%8DSTICA-Y-MUSICAL-GUALAJO/259561918545
 
[17] Término usado en la costa atlántica colombiana para “tamborero”.
 
 





 


Día de la Afrocolombianidad: ¿Por qué lo celebramos? 18 MAY

 


El día nacional de la Afrocolombianidad se celebra anualmente en nuestro país cada 21 de mayo.

Esta fecha hace alusión al 21 de mayo de 1851, día en el que el presidente José Hilario López, firmó el decreto de abolición de la esclavitud en Colombia. Sin embargo, la celebración fue instituida por el congreso en el año 2001, que además declaró el mes de mayo como el mes de la Herencia Afrocolombiana de las comunidades negras, raizales, palanqueras del país. Desde esa fecha, esta festividad se ha convertido en una oportunidad para promover la igualdad y celebrar la riqueza de la cultura afro de Colombia. Es una invitación a orgullecernos por la herencia africana que llevamos los colombianos en la sangre, herencia de cultura, sabor, color y tradición.

Pero también una conmemoración de la lucha por la libertad del pueblo afro y la recuperación de la memoria histórica. Cabe destacar que en Colombia se encuentra el primer pueblo afro que logró su libertad en América: San Basilio de Palenque.

Este día aprovechamos para reconocer la importancia de los pueblos africanos y la población afrocolombiana en el proceso de construcción y desarrollo de nuestra Nación y las diversas esferas de la sociedad Colombiana.

Conéctate con nuestra programación en el mes de mayo y celebra con nosotros el día nacional de la Afrocolombianidad con producciones como Irma, Cuna Ancestral, Cimarrona, Busca por dentro, ADN Sorprendente, y muchas más; historias y personajes que representan la tenacidad, tradición, cultura y resiliencia del pueblo afrocolombiano.


viernes, 2 de octubre de 2020

EL REY DEL MERECUMBÉ PACHO GALÁN

Francisco Galán Blanco (Soledad, 4 de octubre de 1906 - Soledad, 21 de julio de 1988), más conocido como Pacho Galán, fue un cantante, músico, arreglista, compositor y director de orquesta colombiano, La importancia de su obra musical radica en haber sido el creador del merecumbé.

Proveniente de una familia de músicos, inició sus estudios musicales muy joven. Ya a los 14 años tocaba el violín y clarinete y realizó su primera composición.1​ La trayectoria musical de Pacho Galán, que se inicia en la década del veinte, cuando apenas tiene quince años de edad, y se prolonga hasta el año 1976, cuando se retira luego de ganar un trofeo a la mejor agrupación folclórica, en un festival de salsa en el Poliedro de Caracas, ilustra en gran medida el desarrollo de la música del Caribe colombiano, su época de oro, los comienzos de la orquestación de los géneros tradicionales de nuestro trópico, la evolución de las agrupaciones, los cambios de estilo, como la aparición de una pléyade de compositores que hicieron palpable el espíritu de un pueblo rico en expresión, sentido lúdico, alegría picaresca y sabiduría elemental.

A principios de los años 1930, la familia Galán se muda a Barranquilla y allí Pacho ingresa a la Banda Departamental. En 1940, al crearse la orquesta Atlántico Jazz Band, pasó a formar parte de ella como arreglista y compositor de la mayoría de las piezas de la orquesta en esa misma fecha creó inicialmente la orquesta que lleva su mismo nombre "Orquesta Pacho Galán.2​Posteriormente formó parte de la recién creada Filarmónica de Barranquilla y luego de un corto tiempo pasó a la orquesta "Emisora Atlántico" que dirigía Guido Perla. En 1954 funda su propia orquesta y compone "Cosita linda", merecumbé que le dio fama internacional y por el que posteriormente fue conocido como "El rey del merecumbé". En 1955 Consolida la obra "Cosita Linda", siendo grabada en más de 400 versiones por diferentes artistas y músicos en el mundo.




CONGOS DE ORO

Otorgado en el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla:

 

Año      Trabajo nominado                Categoría        Resultado

1974    Orquesta Pacho Galán           Orquesta         Ganador

1977    Orquesta Pacho Galán           Orquesta         Ganador

1978    Orquesta Pacho Galán           Orquesta         Ganador

1981    Orquesta Pacho Galán           Orquesta         Ganador

1982    Orquesta Pacho Galán           Orquesta         Ganador

1987    Orquesta Pacho Galán           Orquesta         Ganador

1989    Orquesta Pacho Galán           Orquesta         Ganador

 

Pacho Galán´, quien con su tranquilidad, voz humilde pero aguda diría “Soy músico, compositor, arreglista, director de orquesta, creador de ritmos musicales, 6 veces Concejal del municipio de Soledad, padre, abuelo, amigo… y me conocen como el “REY DEL MERECUMBÉ”.

Pacho Galán nace en el hogar de Adolfo Galán Niebles y Teresa Blanco, tercero de cinco hermanos, se casa con Carmen Gravini Correa de donde nacen sus tres hijos: Francisco Manuel (Q.E.P.D.), Armando José (Q.E.P.D.) y Carmen, quien reside en los Estados Unidos.

Galán estudió en la única escuela pública del municipio de Soledad bajo la dirección de Luis Caparroso y para la edad de 10 años por decisión de su padre inicia clases de música con el maestro Julio Lastra, quien lo induce a la práctica de los instrumentos de viento, escogiendo como base principal la trompeta; posteriormente la amistad directa con el padre Julio Rodríguez, párroco del municipio de Soledad, le permitió que le enseñara composición y teoría musical.

Para los años 20, ‘Pacho’ Galán crea su primera pieza musical a ritmo de vals llamado ‘Teresa’ dedicado a su madre y en 1929 compuso la rumba ‘Masato’, temas musicales que abren la puerta a la creación de más de 400 obras y más de 1.000 arreglos musicales; obras musicales que le han dado la vuelta al mundo.

Dentro de su vida como músico tocó en la Banda Departamental, en la Orquesta Sosa, bajo la dirección de Luis Felipe Sosa; cuando muere el maestro Sosa y se crea la Atlántico Jazz Band, ‘Pacho’ ejerce el papel de arreglista de las grabaciones realizadas en la época; pasa a la Orquesta Filarmónica de Barranquilla, que posteriormente sería la orquesta de Emisora Atlántico.

La orquesta mas famosa de barranquilla en los 30's hasta fines de los 40's'

Para el año de 1940 ‘Pacho’ Galán crea su orquesta, agrupación que se consolida con la composición del tema ‘Ay cosita linda’, primer Merecumbé que le da vuelta al mundo y es grabado en más de 400 versiones a nivel mundial por un gran número de artistas nacionales e internacionales, orquesta que en la actualidad se encuentra vigente.

En el municipio de Soledad, aunque ‘macondiano’ su nombre no es la realidad del pueblo, el maestro Galán solo creó 13 ritmos musicales siendo el más destacado su majestad ‘EL MERECUMBÉ’, entre los que se encuentran: Chiquichá, Bambugay, Mece-mece, Tuqui-tuqui, Guajira colombiana, Caminaito, Ritmo pa, El Dum Dum, Tamborera, Cumbero, Son patica y Ventiaito.

Después de crear piezas musicales para su madre, su esposa, sus amigos, al mar, al río, a Barranquilla, a Venezuela, a Bogotá, el himno de Soledad (arreglos y música), campañas políticas como el tema ‘A la carga’, composición para la campaña política de Jorge Eliécer Gaitán (1948), etc., ganar premios por el mundo, influenciar a los músicos y las grandes orquestas y construir más de 70 años de vida artística, fallece en la ciudad de Barranquilla en la madrugada del jueves 21 de julio de 1988.

Posterior a su muerte, para la conmemoración de los 100 años de natalicio del maestro ‘Pacho’ Galán, el Gobierno colombiano promulga la Ley 1300 de 2009, iniciativa que busca rendir homenaje permanente para contribuir a la conservación de la obra musical especialmente al ‘Merecumbé’, destacando su legado para que se perpetúe en las generaciones presentes y futuras.

sábado, 18 de julio de 2020

HOMENAJE A CELIA CRUZ por LA BEMBA COLORA


Seguimos con la mejor programación musical #TROPICAL #GUARACHA y #PACHANGA mañana domingo presentamos SetMusical: LA GUARACHERA DE CUBA Celia Cruz su historia y su recorrido musical por Pluss FM 960 en su espacio #LABEMBACOLORÁ desde las 11:00 am
 96.0 fm
http://tun.in/sfvRz
☎️ (092) 2638040
3235012820
#djbrayanjaramillo
#SetMusical
#AquiSuenaPluss


jueves, 9 de julio de 2020

BIENVENIDO GRANDA




Bienvenido Granda. Se llamaba realmente Bienvenido Rosendo Granda Aguilera.  Nació el lunes 30 agosto (día de Santa Rosa) de 1915 en el barrio de Jesús María, en La Habana, Cuba.  Conocido como  “El bigote que canta” por el descomunal bigote que siempre le acompañó, era una de esas gustosas voces del bolero cubano, un poco nasal, con un fraseo muy especial; pero inconfundible y relajante, como para bailar suavemente bien sea un bolero, a la insinuación sensual de su vocalización, o una caliente guaracha.  Huérfano desde los seis años, empezó en el arte de la música cantando en las guaguas (como se les llama a los buses en Cuba).  Siendo muy joven empezó a cantar en las emisoras cubanas como C.M.Q., R.H.C., Cadena Azul, Radio Cadena Suaritos y Radio Progreso, así a los 12 años ya era “cantante profesional”.  Se ganó algún prestigio cuando hizo partes de las famosas orquestas Los Hermanos Castro, El Conjunto Caney y La Orquesta Riverside. 

A la edad de 20 años se hizo vocalista del Sexteto Carabina de Ases dirigido por Mariano Oxamendi, sobresaliendo junto con el trompetista Félix Chapotín, presentándose en clubes nocturnos y emisoras de radio habaneras: CMQ, RHC Cadena Azul, Radio Cadena Suaritos y Radio Progreso.  Al año siguiente pasó al Septeto Nacional, fundado por Igancio Piñeiro, con quien graba sus primeros números “A Gozar La Conga” y “Juramento En La Tiniebla”; además en este tuvo la oportunidad de compartir con artistas de la talla de Marcelino Guerra, Alfredito Valdés y José Cheo Marquetti.

En 1941 viajó a Puerto Rico donde hizo dos grabaciones con el famoso Cuarteto Marcano, dirigido por el guitarrista Pedro Piquito Marcano, los temas “Dulce Desengaño” y “Desvarío” en enero de 1941; componían el cuarteto el propio Pedro “Piquito” Marcano como director y primera voz, secundado brillantemente por Leocadio “Lalo” Martínez, primera guitarra, Claudio Ferrer “El Rey”, segunda voz y segunda guitarra y Víctor “Vitín” Mercado, trompetista.  Además de las agrupaciones anteriormente mencionadas, trabajó con muchas otras como: los Hermanos Le Batard, Sexteto Oriental, Orquesta de Chepín y Mariano Mercerón, antes de encontrar la plataforma que lo daría a conocer continentalmente y de paso, inscribir su nombre en el Libro de Oro de la Música Popular Latinoamericana.


El Cuarteto Marcano; de izquierda a derecha: Claudio Ferrer “El Rey”, Víctor “Vitín” Mercado, Pedro “Piquito” Marcano y Leocadio “Lalo” Martínez, con las típicas camisas de guaracheros cubanos. (Cortesía de Rafa Rentas)

LLEGÓ LA SONORA MATANCERA


Eran los tiempos en que la famosa agrupación cubana La Sonora Matancera estaba pasando por uno de los momentos de grandeza y fama, entonces fue cuando llegó a la agrupación al finalizar 1944 en sustitución de Humberto Cané, quien fue la persona que lo recomendó (Según el matancerólogo colombiano Humberto Ramírez Bedoya). No obstante, otros biógrafos afirman que Bienvenido Granda llegó al puesto de cantante de la Sonora Matancera en 1940.  De una manera u otra, con su particular manera de frasear y con su sólido carisma de inmediato cautivó a los fanáticos de la legendaria agrupación.  Bienvenido llegó para constituirse en la primera voz de la agrupación y hacer parte del coro junto a Rogelio Martínez y Caíto (Carlos Manuel Díaz Alonso); esto lo convirtió en el cantante más cotizado del momento.

La primera grabación de Bienvenido con La Sonora Matancera, un sencillo para el naciente sello Panart, fueron las guarachas “Dice Mi Gallo” (de Iván Fernández), y “El Cuento Del Sapo” (de Félix Cárdenas) en el reverso; otros afirman que fue “La Ola Marina” (de Virgilio González).  La confusión puede originarse del hecho que estas grabaciones fueron efectuadas en 1945.  Bienvenido con su agradable personalidad y su melodiosa voz nasal se convirtió en la atracción del conjunto donde quiera que se presentara.  Aconteció que en una de las presentaciones de la agrupación en Radio Progreso de La Habana, el locutor Gustavo Pimentel Medina, quien junto a Oscar Del Río presentaban el recordado programa “Ondas De La Alegría” patrocinado por Ron Bacardí y Hatuey, lo llamó cariñosamente con el apelativo de “El Bigote Que Canta” y desde ese momento quedo rebautizado con este sobrenombre, con el que se hizo tan famoso. 

La Sonora Matancera en Radio Progreso con Bienvenido Granda y Celia Cruz.
En 1947 la Sonora Matancera graba para el sello Stinson, propiedad de José Granados, varios números con las voces de Bienvenido Granda, Rogelio, Caíto y Miguel De Gonzalo.  El primer disco en 78 R.P.M. fue la guaracha “Se Formó La Rumbantela” de Calixto Leicea, en la voz de Caíto.  Como la Matancera tenía un contrato firmado para el sello Panart y para evitarse líos judiciales, apareció con el nombre de Conjunto Tropic Habana, que se conocería abreviadamente como Tropicavana.  De acuerdo a Héctor Ramírez Bedoya:

“Cuenta el maestro Calixto que fue el monitor de tal aventura discográfica, que una noche de 1947, de las nueve de la noche, a las dos de la madrugada, grabaron un total de veinte números en jornada memorable, sin repetir uno solo. Ello fue posible, gracias a su profesionalismo y al constante ensayo a que se sometían. Estas grabaciones fueron realizadas en un local de la calle Estévez con Monte número 4. Los honorarios de la agrupación fueron pagados en efectivo por los hijos de José Granados, que habían sido los promotores ante su padre, cunado estaban en un baile en La Tropical amenizado por la Sonora y se enamoraron de sus compases.”

En este ambiente de presentaciones y escenarios y en una de las actuaciones que realizaba con La Sonora Matancera conoció a Cruz María Acosta, una bella joven habanera que en 1948 se convertiría en su única esposa de toda la vida.  Sin embargo, antes Bienvenido había tenido un desliz amoroso con otra bella cubana de cuya relación nació Rosendo quien es su primogénito.

En 1948 La Sonora Matancera inicia las grabaciones con Daniel Santos, como cantante invitado y Bienvenido, Rogelio y Caito en los coros.  Este mismo año Rogelio Martínez es nombrado Director de la agrupación.  Posteriormente, en 1950 le corresponde a Bienvenido dar el saludo de bienvenida a Celia Cruz, quien comienza a grabar con La Sonora Matancera.  Bienvenido no entabló rivalidad artística alguna ni con Daniel ni con Celia, por el contrario estableció con ellos una gran amistad.

En marzo de 1954 Bienvenido Granda se retiró de La Sonora Matancera: una versión establece que por diferencias de índole económicas con el director, Rogelio Martínez; otra versión afirma que fue separado de la orquesta por indisciplina, al viajar y actuar en Colombia sin permiso del director del grupo.  De otro lado, en su momento se especuló que Rogelio había utilizado otros cantantes en las presentaciones –Rodolfo Hoyos y Orlando Vallejo, entre otros–, lo que hizo que el Bienvenido se resintiera.  El cantante, por su parte, afirmó que “las mejores entradas eran siempre para Rogelio, y los demás, que se arreglaran como fuera. Yo no aguanté más y me fui con mi música a otra parte”.

Años después, el cantante colombiano Nelson Pinedo contó la que tal vez sea la versión más cercana a los hechos:

“Un día me llama Robertico Esper de Barranquilla y me dice que quiere contactar a Bienvenido.  Yo le doy su teléfono y le sugiero hablar primero con Rogelio.  Al enterarse Bienvenido, dice: ‘Si Rogelio se entera, no me deja ir, dímelo a mí’.  Lo cierto es que le iban a pagar mil quinientos dólares a la semana, una cantidad que Bienvenido no había oído nunca, y desde ese momento, ya no regresó más a la Sonora”.

En Barranquilla, Bienvenido se presenta en clubes y teatros, y se lleva varias canciones colombianas, entre ellas “Te Olvidé” (“Yo te amé con gran delirio, de pasión desenfrenada, te reías del martirio, te reías del martirio de mi pobre corazón...”), que grabaría después en La Habana.

En sus 10 años con la Sonora Matancera, Bienvenido Granda grabó 217 números, muchas de ellos verdaderos himnos en el Caribe, Centroamérica y Suramérica, donde aún se conservan imperecederas, convirtiéndose en el cantante que más grabaciones realizó con La Sonora Matancera.  En un breve repaso a algunos títulos se reitera su exitoso paso por la agrupación: 

“Angustia”, “Celos Que Matan”, “Con Cuanto Amor” (a dúo con Rogelio), “En La Orilla Del Mar”, “Señora”, “En Tu Busca”, “Por Dos Caminos”, “Soñando Contigo”, “Atrevida”, “Babarana”, “Bonifacio”, “Pecaste De Infiel”, “Callejera”, “Soñar”, “Oro Falso”, “Pan De Piquito”, “Esa Sí Es Cheque”, “La Diosa De La Rumba”, “Corazón Sin Fe”, “El Mambito”, “Dónde Están Los Rumberos”, “El Ajiaco”, “No Toques Ese Disco”, “Ojos Malos”, “El Bobo De La Yuca”, “Sujétate La Lengua”, “Encontré Mi Amor”, “Las Muchachitas Del Cha Cha Chá”, “Manteca”, “Palito E’tendedera”, “Espérame Un Rato Más”, “Sun Sun Babaé”, “Hoy Sé Más”, “Tocando Madera”, “El Pae Y La Mae”, “Florecilla De Amor”, “Micaela”, “No Me Agites”, “En El Tibiri Tábara”, “Nostalgia”, “Otra Copa”, “El Cuento Del Sapo”, “Pugilato”, “Qué Dichoso Es”, “Bigote’e Gato”, “Eso Se Hincha”, “Mango Mangüé”, “P De Parada”, “Tu Precio”, “Yo La Quiero Conocer”, “Morena” entre otras.

Bienvenido Granda fue el cantante que más temas grabó con al Sonora Matancera: 217 entre 1944 y 1954. Archivo EL TIEMPO, Colombia


Existen también grabaciones de Bienvenido con la Sonora Matancera realizadas en vivo en Radio Progreso y que acuciosos coleccionistas han guardado como reliquias (cerca de 40 temas), con títulos como “Dame Rumba” y “El De La Rumba Soy Yo” a dúo con Celia Cruz, “Dudas De Mí”, “Luces En El Puerto”, “En La Taberna”, “El Baile Del Pingüino”, “El Dulce”, “El Ron Y El Habano”, entre otros.


DE COLOMBIA A MÉXICO


En mayo de 1954, dos meses después de la separación de la Sonora Matancera, Bienvenido Granda grabó un disco con la orquesta del pianista René Hernández, que incluía el bolero “Seré Tu Amigo” y el cha-cha-chá “Óyeme, Mamá”; a estos le siguieron “El Gallo Espuelerico”, “Recordándote” y “Amor Extraño”, entre otros temas.  En ese año y comienzos del siguiente realiza algunas grabaciones con la orquesta Silvio Contreras, de las cuales sobresalen los temas: “Guajiriando” y “Ritmo De Mi Cuba”.

Salió de Cuba para Colombia en el año 1955 y se instaló en Barranquilla donde realizó una serie de excelentes grabaciones para el sello Tropical, con el estupendo acompañamiento de la orquesta la Sonora Tropical del maestro colombiano Juancho Esquivel. La Sonora Tropical –o Los Rítmicos de Juancho Esquivel, como también se le llamaba– con su director en el saxo y el clarinete, Raúl Lastra y Manuel de J. Povea en las trompetas, Moncho Samudio en el piano, Lucho Rodríguez en el saxo, José Ramón Herrera en el bajo, Efraín y Pompilio Rodríguez en la percusión y con los coros de Félix Mercado y Alberto Alzamora, constituyeron una agrupación que infundió desde entonces mucho respeto por la calidad de sus integrantes.  En esta oportunidad imprime en el acetato entre julio y agosto de ese año, 18 temas en los estudios de discos Tropical en Barranquilla; 18 temas para 9 discos de 78 R.P.M. con la Sonora Tropical, temas como “Desastre”, “No, No, No, Qué Va”, “La Maquinita”, “Carolina”, “No Creo En Mujeres”, “Grosera”, “Mi Amarga Decepción”, “El Chupaflor” y “La Puya Guamalera”, entre otros.

En ese mismo año, 1955, cumple presentaciones en Medellín y graba con La Sonora Antillana dirigida por el inolvidable maestro, compositor y director de orquesta colombiano Edmundo Arias “Cabecenido”, entre los mese de agosto y noviembre, los temas: “Besos De Hada”, “Miénteme”, “Dolor De Ausencia”, “Háblame Y Júrame”, “Hay Que Casarse”, entre otros.  La Sonora Antillana estaba conformada por Edmundo Arias en la dirección y el bajo, Juancho Vargas en el piano, Enrique Aguilar en la guitarra, Armando Galán, Alfredo Y César Pompeyo en las trompetas, Jairo Gómez en la conga, Platanito en los bongoes y Tito Cortés y Raúl López en los coros.  También realizó grabaciones con La Sonora Silver, que era la misma orquesta de Lucho Bermúdez (Luis Eduardo Bermúdez Acosta) sin saxofones, dirigida por este brillante maestro, compositor y clarinetista colombiano; entre otras grabaciones sobresalen los temas “Mi Gran Tesoro”, “No Te Debo Querer”, “Consuélame”, “Amarga Soledad” y “Mi Mala Estrella”.

Viaja luego a Venezuela, y graba con La Sonora Caracas entre otros temas el exitoso bolero “Sé Perder”, de Carlos Guerra.  En 1957 y al año siguiente, graba en Cuba algunos temas con el conjunto del pianista y director Eulogio “Yoyo” Casteleiro entre los que merecen atención los boleros “En La Cantina”, “Ríete De Mí”, “Ódiame (Te Lo Ruego)”, “Lo Voy A Gritar”, “Contéstame”, “Si Me Dejas Tú” y las guarachas “Juanita” y “Don Camilo”.

Después viajó a la ciudad de México donde fijó su residencia, adoptando a la nación azteca como su segunda patria.  Aquí actuó y grabó con las más prestigiosas orquestas, nuevos temas y sus éxitos de antaño, como la del mejicano Rafael De Paz, la de su compatriota Dámaso Pérez Prado, quien ya se encontraba radicado en México, la Sonora Mexicana, dirigida por Rómulo Morán, el Cuarteto de Oro, la Sonora Veracruz, de Pepe Vallejo, la Orquesta de Salomón Jiménez, El Mariachi Oro y Plata, el Mariachi México, y el conjunto del compositor y cantante Armando Manzanero.  También fue contratado para muchas presentaciones en centros nocturnos y en la televisión, alternando con los más destacados artistas de ese tiempo Javier Solís, Lola Beltrán, Virginia López, Fernando Fernández, entre otros.


En 1967 obtuvo un contrato para una larga gira por Guatemala, Honduras, Ecuador, Chile, Argentina y Brasil.  En este último país permaneció por espacio de un año y grabó temas como “Secreto”, “Abrázame”, “Dedo De Guante”, “Quien Quiero No Me Quiere”, “Amor De Pobre”, (temas que hizo populares Miltinho Dos Santos).  Ese mismo año recibe el Disco de Oro de los críticos latinos de la farándula, aquí en Hollywood, California.  De acuerdo con el escritor costarricense Mario Zaldivar:

“Hay una faceta de la vida de Bienvenido Granda que no está suficientemente documentada: su impacto en el Brasil y sus andanzas por aquella nación.  Es muy probable que sea el bolerista extranjero que más popularidad alcanzara en ese país.  Esta presunción no se puede ratificar con estadísticas, pues otros boleristas también se dieron a conocer en esas latitudes, tales como Gregorio Barrios, Lucho Gatica y Julio Jaramillo.  No obstante, los criterios recogidos de algunos brasileños de diferentes estados y regiones, apuntan hacia Bienvenido Granda como el más aceptado y difundido.”


¿DE NUEVO CON LA SONORA?

Pese a la violenta separación de Bienvenido Granda de la Sonora Matancera y de las acusaciones y reclamos de parte y parte, que Rogelio era un explotador, que Bienvenido un parrandero y borracho irredento, de que nunca se perdonaron y que algunos investigadores del decano de los conjuntos cubanos, dieron por cierto, que jamás actuaron juntos otra vez; hoy se sabe ciertamente que si lo hicieron, como consta en algunos videos grabados en la capital mexicana en 1975.  En estos aparece Bienvenido interpretando el tema “Calla” de Pablo Lango: “No me digas nada. . . sobran las palabras. . . brilla en tus pupilas. . . nuevo amanecer. . .”.  También están Lino Frías y sus solos en el piano, tan sólo un año antes de su retiro de la agrupación; Rogelio, Welfo y Caíto en los coros, Elpidio en el contrabajo, Papaíto ejecutando los timbalitos, Yiyo en la tumbadora, y en las trompetas: Calixto, Saúl Torres y “Chiripa” Aracena.  Aunque Bienvenido luce algo deteriorado, su voz nasal, a la vez melodiosa y desgarradora se escucha intacta.  Estos programas realizados en Televisa, México, con La Sonora Matancera fueron conducidos por Paco Malgesto, a mediados de los años setenta.

En julio de 1977, regresó para presentarse por última vez en Colombia, después de veintidós años de no visitar el país que fue la causa que lo separó de la Sonora Matancera de acuerdo al relato histórico del colombiano Nelson Pinedo.  En esta última ocasión visitó las ciudades de Barranquilla, Medellín (actuó en el Grill Las Estrellas), y en Cali (se presentó en un grill del entonces nuevo Centro Comercial Unicentro), donde el boom salsero estaba en su explendor y donde ya su figura y su voz, disminuidas por el tiempo, fueron apreciadas solo por un escaso grupo de amantes de música de la Vieja Guardia.

El Bigote Que Canta falleció en la madrugada del día 9 de julio de 1983 en la Central Quirúrgica de Ciudad de México D.F. a la edad de 68 años, a causa de complicaciones gastrointestinales a la que se sumó una afección pulmonar que ya padecía.  Se apagó la voz de uno de los más grandes exponentes de bolero y la guaracha, en Cuba y en todo el pentagrama musical Latinoamericano.  Sus restos fueron llevados al Cementerio Jardín de la ciudad de Méjico, donde se le tributó una sentida despedida a la cual asistieron distinguidos artistas de la farándula y sus familiares.  Le sobreviven su viuda Cruz María Acosta y su hijo mexicano Bienvenido Granda Acosta (nacido en La Habana en 1950) y su otro hijo mayor cubano llamado como él, Rosendo, que vive en La Habana.  Dejó una herencia musical de alrededor de 400 temas grabados.

FUENTES CONSULTADAS


·        DÍAZ Ayala, Cristóbal.  Enciclopedia Discográfica de la Música Cubana 1925 – 1960.  Disponible en: http://gislab.fiu.edu/smc/bibliografia.html.

·        GUTIÉRREZ Barreto, Francisco. El bigote que canta. Publicado en El Nuevo Diario.  Martes 9 de marzo de 1999. Managua, Nicaragua.  Disponible en http://www.elnuevodiario.com.ni/archivo/1999/marzo/09-marzo-1999/opinion/opinion2.html.

·        PELAEZ, Ofelia. Texto del CD Bienvenido Granda. Guapachoso. Discos Fuentes CD. D16208. P. Colombia, 1997.

·        RAMIREZ Bedoya, Héctor. Historia de la Sonora Matancera y sus Estrellas. Impresos Begón. 2ª Edición. Volumen 1. Medellín, Colombia. 1998.

·        VALVERDE, Humberto.  Memoria De La Sonora matancera.  Caimán Records, Inc.  Primera edición: Junio, 1977. Cali, Colombia.

·        VINASCO Rojas, Humberto. Bienvenido Granda. El bigote que canta.  Disponible en el sitio web Evocables.com.  El Rincón de los Coleccionistas. . .: http://www.evocables.com/biografias/Granda.htm.

·        ZALDIVAR Rivera, Mario.  El Mito De La Sonora Matancera. Litografía IPECA, 1999. San José, Costa Rica.





viernes, 3 de julio de 2020

LA PREGONERA... Salsa del barrio

imagen tomada de su perfil https://www.facebook.com/LaPregoneraOrquesta/


La Pregonera es una orquesta nacida en la ciudad de Medellín, en su corazón, que es el barrio. 

Un colectivo artístico y cultural que comenzó a sonar en Manrique, en ese barrio enorme, fiestero, colorido, musical y cultural por tradición, un barrio salsero, tanguero, de bohemios y artistas y que representa por excelencia al paisa común, a todo el valle del Aburrá, al señor que trabaja vendiendo frutas en su carreta, como a la dama que lleva a su muchacho pequeño a la escuela.

¡A mil! ¡A mil! Dice el vendedor por la 45 y en La Oriental el guitarrista le pide al chofer de un bus que lo deje montarse a trabajar… “Y mi Dios se lo pague, calidoso” dice cuando se baja del mismo. Todos en Medellín entonan su pregón particular para ganarse su vida, lo entonan en la noche, ya descansando escuchando su música favorita y La Pregonera entona el suyo cantando salsa en Manrique, sonando como el barrio, sonando como la gente, sonando como la ciudad, sonando como Colombia, sonando sabroso con un ritmo caliente pa’ el “Bailador”.

La Pregonera Orquesta, fundada por el bajista Jhoan Cadavid Jaramillo, el trombonista Fernando Garcia, el conguero Sebastian Lopez (ya no esta mas en la agrupacion), el pianista Juan Camilo Quintero y el director y flautista Andres Quiroz, desarrolla un repertorio unico y un discurso sui generis por medio de textos ingeniosos y arreglos sin igual.

Los invitamos a su nuevo estreno segunda producción musical con un GRAN CONCIERTO en vivo el próximo 10 de julio por Facebook Live | ¡Gratis! Cualquier donación sirve, cualquier millonsito es cariño. No te lo pierdas. 
#HablaloPregonera #LaClaveEnElAire



lunes, 4 de mayo de 2020

HISTORIA DISCOS MELSER!!!



El fundador de Melser también era barranquillero, Sergio Useche, y la razón social de la firma era un apócope de Mélida, su esposa, y de su propio nombre, Sergio. Las oficinas de Melser funcionaban en pleno centro de Bogotá, en la carrera 10 con calle 19, y absolutamente todo el catálogo de Vaya (Brujería, de Markolino Dimond, por ejemplo) pasó por sus manos. En los prensajes utilizaba un vinilo grueso y en las carátulas un cartón brillante de poco grosor, muy distinto al de las otras compañías.





Tras el acuerdo Fania-Philips, Melser tuvo que dejar de fabricar y distribuir los discos de Vaya, pero hizo sólo lo primero. Sus discos siguieron pululando por toda la ciudad, y cuando los almacenes le cerraron las puertas para no meterse en problemas, negoció con los vendedores no oficiales, que ya comenzaban a ser bastantes en ese centro de la ciudad.
No se sabe (y posiblemente no se sabrá) si siguió prensando discos de Vaya, pero si que Melser en lugar de caer en picado, se sostuvo en la cima del negocio. Como en los años precedentes había firmado contratos con artistas populares no colombianos como el venezolano Ray Pérez y el panameño Bush, Useche mantuvo su estatus de gran productor fuera del país, donde no se conocían sus problemas legales. Al final sucedió lo inevitable: fue conminado a pagar una multa millonaria por sus ventas ilegales, y como no pagó fue a la cárcel.
A partir de aquí todo lo que tiene que ver con Sergio Useche hace parte de la leyenda. Esa leyenda, narrada por quienes lo conocieron y/o supieron de sus andanzas, es la siguiente:
“Useche entra y sale de prisión en diferentes ocasiones y siempre con los mismos cargos: distribución y venta ilegal de productos con derechos de autor. En una de esas temporadas en la cárcel conoce a un estafador y atracador local apodado El Conejo, quien lo convence de ampliar el negocio y dedicarse, de paso, a traficar con otros productos. Los nuevos socios alquilan una finca en las afueras de la ciudad, y mientras El Conejo se dedica a todo tipo de “vueltas”, Useche pone sus ojos en la música más vendedora en Colombia en ese momento: la balada.
“Useche consigue hacer copias piratas de discos de Sergio y Estíbaliz y Julio Iglesias, entre otros, y logra hacerse con los masters de los grandes éxitos de Nelson Ned, originalmente grabados en Brasil para Discos Copacabana. Los álbumes de Melser se negocian más baratos al por mayor fuera de Bogotá y las grandes firmas ven un hueco en sus ingresos. Estas se quejan ante la Asociación Colombiana de Productores de Fonogramas, Asincol, y esta a su vez lo denuncia ante el Departamento Administrativo de Seguridad, DAS.
“A Useche le siguen la pista por todo el país, pero se trata de una acción rutinaria, una detención más, sólo que esta vez la condena será larga. Detectan la finca y van para allá y ¡oh, sorpresa!, se encuentran con El Conejo, un delincuente muy peligroso y ante el que hay que obrar de otra manera. Este huye por un sembradío, mientras Useche se esconde. El DAS lo considera en ese instante tan peligroso como su secuaz y en algún momento de la búsqueda se intercambian disparos. Useche muere en un closet”.
Por supuesto, la leyenda se ha alimentado por años con todo tipo de especulaciones sobre lo que pasó realmente en esa finca y sobre el verdadero papel de las entidades involucradas.

Mucho tiempo después de todo esto visité un apartamento en la calle 45, entre carreras 13 y Caracas, justo al lado del Teatro Palermo. Era una vivienda común y corriente, pero los baúles, los bajos de la mesa y del chiffonnier, y los altillos estaban llenos de discos fabricados por Melser y sobre todo varias joyas de la salsa, algunas de ellas promocionales con la etiqueta de esta firma trágica sobre fundas de la disquera London.

*Cuenta Bush en su excelente obra autobiográfica La Música Salsa en Panamá y Algo Más (Eupan, 2004), que mientras se había sumergido en el proyecto discográfico Ahora Traigo el Melao para el sello Melser, del tristemente célebre Sergio Useche (a quien Bush llama Sechi), el productor lo llamó con bastante afán.

«Sechi insistía que hiciéramos el disco lo más pronto posible, ya que viajaba a Colombia.

La falta de material me hizo recurrir a temas ya grabados, que llevamos al maestro Víctor Boa, famoso pianista y arreglista panameño actualmente retirado, para que confeccionara los arreglos musicales. Grabamos el LD y Sechi se lo llevó a Colombia y allá lo vendió. Regresó y me pidió que le hiciera otro a lo cual riposté:

-Ahora si llevaré a cabo un trabajo a conciencia con mejores arreglos musicales del maestro Víctor Boa.

Esto no se hizo realidad al principio porque al poco tiempo me enteré de su deceso en Colombia».

En efecto, el álbum Bush y sus Magníficos – Ahora Traigo el Melao salió al mercado con Melser en el segundo semestre de 1975 bajo el número 118 de su catálogo. No hubo créditos ni para los músicos, ni para la producción, ni para el autor de la ilustración del artista en la carátula (presumiblemente Omar Jaén Llamas), ni para el diseño en general.

Pero esto era habitual en Sergio Useche. Así como el diseño de sus etiquetas interiores provenía de una idea original de London Records, el de este álbum estaba tomado de la obra de Eduardo Bermúdez, diseñador del sello Cotique.

La muerte de Sergio Useche fue un episodio escabroso de la delincuencia bogotana, el cual, revestido por la leyenda, está retratado en el siguiente post: Disparos en un Closet

Melser grabó a muy pocos músicos, pues la inmensa mayoría de su catálogo eran copias de otros sellos. El gran Bush fue junto a Ray Pérez, uno de aquellos poquísimos beneficiados por un sello que tenía fama de no pagar.


 Nota: En la foto aparecen Bush, Daniel Olarte y Gladys Palmera.
*INFO Gladys Palmera




LOS LONG PLAY DE SELLO ORIGINAL MELSER


Lo Mejor De Ray Perez (Vinyl, LP, Album)
portada de album


Ray Perez* ‎– Lo Mejor De Ray Perez
Sello: Discos Melser ‎– 114
Formato: Vinyl, LP, Album
País: Colombia
Género: Latin
Estilo: Guaguancó, Salsa

Lista de Créditos

A1          Todo Y Nada     
A2          Muchacha Zanahoria
Written-By – Ray Pérez
A3          Rio Manzanares              
A4          El Perico             
B1           Guanguaco En New York            
B2           Pa' El 23
Written-By – Ray Pérez
B3           Mosaico             
B4           Anoche Aprendi


Bush Y Sus Magnificos ‎– Ahora Traigo El Melao



Sello: Discos Melser ‎– 118
Formato: Vinyl, LP, Album
País: Colombia
Género: Latin
Estilo: Salsa


Lista de Títulos
A1          Ahora Si Hay Melao       
A2          Rumberos De Panamá 
A3          Tu Comedia      
A4          Pare Cochero   
B1           Salao    
B2           Alma De Niño   
B3           Somerito            
B4           Re Menor

LLEGA 1 FESTIVAL LAS LEYENDAS DE LA SALSA Pradera Valle

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