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jueves, 15 de octubre de 2020

LA REINA DE LA SALSA: CELIA CRUZ

Celia Cruz

(La Habana, 1924 - Fort Lee, Estados Unidos, 2003) Cantante cubana, una de las más grandes intérpretes de música latina del siglo XX. Ya en la década de 1950 cobró popularidad como vocalista de La Sonora Matancera, una de las orquestas punteras de la Cuba de Batista; el advenimiento de la revolución cubana (1959) forzó su exilio a los Estados Unidos, donde se vinculó a los artistas latinos de Fania All-Stars e inició su carrera en solitario.

A lo largo de más de medio siglo de trayectoria artística, la indiscutible Reina de la Salsa grabó alrededor de setenta álbumes y ochocientas canciones, cosechó veintitrés discos de oro y recibió cinco premios Grammy. Mucho más relevantes, sin embargo, fueron las innumerables giras y conciertos que prodigó por incontables países y que hicieron de ella la embajadora mundial de la música cubana. Ciertamente, Celia Cruz será siempre recordada por aquellas sensacionales actuaciones en directo en las que desplegaba todo el magnetismo de su voz y de su arrolladora personalidad; conciertos en los que era imposible no bailar y no sentirse contagiado de su inagotable vitalidad y alegría.

 

Biografía

Celia Caridad Cruz Alfonso nació en el barrio de Santos Suárez de La Habana el 21 de octubre de 1924, si bien algunas fuentes señalan su nacimiento cuatro años antes, y otras en 1925, datos todos ellos de difícil comprobación dada la persistente negativa de la estrella a confesar su edad. Segunda hija de un fogonero de los ferrocarriles, Simón Cruz, y del ama de casa Catalina Alfonso, Celia Cruz compartió su infancia con sus tres hermanos (Dolores, Gladys y Barbarito) y once primos, y sus quehaceres incluían arrullar con canciones de cuna a los más pequeños; así empezó a cantar.

Su madre, que tenía una voz espléndida, supo reconocer en ella la herencia de ese don cuando, con once o doce años, la niña cantó para un turista que, encantado con la interpretación, le compró un par de zapatos. Con otras canciones y nuevos forasteros, la pequeña Celia calzó a todos los niños de la casa. Después se dedicó a observar los bailes y las orquestas a través de las ventanas de los cafés cantantes, y no veía la hora de saltar al interior.

Sin embargo, sólo su madre aprobaba esa afición; su padre quería que fuese maestra, y Celia, no sin pesar, intentó satisfacerle y estudiar magisterio. Pero pudo más el corazón: cuando estaba a punto de terminar la carrera, la abandonó para ingresar en el Conservatorio Nacional de Música. Ya por entonces cantaba y bailaba en las corralas habaneras y participaba en programas radiofónicos para aficionados, como La Hora del Té o La Corte Suprema del Aire, en los que obtenía primeros premios tales como un pastel o una cadena de plata, hasta que por su interpretación del tango Nostalgias recibió un pago de quince dólares en Radio García Cerrá.

Más tarde cantó en las orquestas Gloria Matancera y Sonora Caracas y formó parte del espectáculo Las mulatas de fuego, que recorrió Venezuela y México. En 1950, cuando ya había intervenido en varias emisoras, pasó a integrar el elenco del célebre cabaret Tropicana, donde la descubrió el director de La Sonora Matancera, el guitarrista Rogelio Martínez, y la contrató para reemplazar a Myrta Silva, la solista oficial de la orquesta. Con más de dos décadas de trayectoria a sus espaldas, La Sonora Matancera era por entonces una orquesta popular, bien conocida por su predilección por los ritmos negros y los sones de trompeta; con la incorporación como primera vocalista de Celia Cruz, que acabaría siendo el alma del grupo, la orquesta viviría su edad de oro.

 

La Sonora Matancera


A lo largo de los años cincuenta, Celia Cruz y La Sonora Matancera brillaron en la Cuba de Pío Leyva, Tito Gómez y Barbarito Díez; del irrepetible Benny Moré, del dúo Los Compadres, con Compay Primo (Lorenzo Hierrezuelo) y Compay Segundo; la Cuba de Chico O’Farril y su Sun sun babae, la Cuba de La conga de los Havana Cuban Boys, la de Miguel Matamoros con su Mamá, yo quiero saber de dónde son los cantantes, la de Miguelito Valdés con su Babalú... Celia Cruz aportó su Cao Cao Maní Picao, que se convirtió en un éxito, y otro tema posterior, Burundanga, la llevó a Nueva York en abril de 1957 para recoger su primer disco de oro. Se había ganado ya varios de los apodos y títulos con que quisieron distinguirla: fue la Reina Rumba, la Guarachera de Oriente y, desde las primeras giras por México, Argentina, Venezuela o Colombia, la Guarachera de Cuba.

Era, en definitiva, la Cuba corrupta y bullanguera de los años cincuenta, sometida a la servil dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958). El 1 de enero de 1959, el dictador se vio obligado a refugiarse en la República Dominicana ante el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro y el Che Guevara, y la orquesta tuvo que andar otros caminos. Aunque el mismo Fidel figuraba entre los admiradores de la cantante, Celia Cruz soportaba mal que le dijeran qué y dónde tenía que cantar. El 15 de julio de 1960, La Sonora Matancera en pleno consiguió el permiso para presentarse en México, y una vez allí, en parte impulsada por el grave deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, decidió no regresar.

Después de un año de aplausos en la capital azteca, Celia Cruz se establecía en Estados Unidos y sellaba su primer compromiso para actuar en el Palladium de Hollywood. Si bien declaró en aquellos días «he abandonado todo lo que más quería porque intuí enseguida que Fidel Castro quería implantar una dictadura comunista», su furibunda militancia anticastrista cristalizó después, a partir del 7 de abril de 1962, cuando supo de la muerte de su madre y no pudo entrar en la isla para asistir al entierro. Llegó a confesar incluso que estaba dispuesta a inmolarse haciendo estallar una bomba si con ello hacía desaparecer «al Comandante».

Tres meses después, el 14 de julio de 1962, Celia Cruz se casó con el primer trompetista de la orquesta, Pedro Knight, quien a partir de 1965, año en que ambos dejaron La Sonora Matancera, se convirtió en su representante. Celia Cruz inició su trayectoria como solista junto al percusionista Tito Puente, con el que grabó ocho álbumes. Los jóvenes hispanos de Nueva York la descubrieron en 1973 en el Carnegie Hall, cuando integraba el elenco de la «salsópera» Hommy, de Larry Harlow.

 

La Reina de la Salsa.

Posteriormente participó en un legendario concierto grabado en vivo en el Yanquee Stadium con Fania All-Stars, un conjunto formado por líderes de grupos latinos (así llamados porque grababan para el sello Fania) que darían el impulso definitivo a un género musical que había venido gestándose en los últimos años: la salsa. La cantante cubana era ya una celebridad internacional cuando en 1974 grabó con el flautista dominicano Johnny Pacheco el disco Celia & Johnny, considerado el primer clásico del género.


Desde entonces, el éxito fue la constante de los centenares de conciertos coreados por un público entregado al grito de su Bemba colorá. Esa voz electrizante, su alegría contagiosa y el llamativo vestuario fueron pronto una bandera de identidad de los inmigrantes. Ella, a su vez, terminó por asumir el rol de estandarte del anticastrismo. Como tal, Celia Cruz quiso dejar su impronta también en el cine, y participó como actriz -ya lo había hecho varias veces como cantante- en Los reyes del mambo (1992) y Cuando salí de Cuba (1995), porque ambas películas reflejaban historias de los primeros exiliados cubanos, en parte cercanas a su propia biografía.

«¡Azúcar!» era su potente grito infeccioso, la contraseña de apertura y cierre de sus conciertos y la clave para hacerse entender en todo el mundo. Difícilmente alguien ha bailado más y ha hecho bailar más que esta cubana de sonrisa vivaz y persistente que conquistó adeptos de todas las latitudes a lo largo de más de cincuenta años de triunfante trayectoria. Cantante de guarachas, danzones, sones y rumbas en sus comienzos, Celia Cruz siempre estuvo abierta a nuevas experiencias que la llevaron a abordar otros ritmos y a unirse a proyectos en principio arriesgados para una artista consagrada.

De este modo, no solamente se erigió en la imagen distintiva de la salsa con orquestas como las de Tito Puente, Willie Colón, Ray Barretto o Johnny Pacheco, sino que también llegó a cantar incluso rock o tango, y a unir su poderosa voz a la de intérpretes tan dispares como el británico David Byrne, el rumbero gitano Azuquita, el grupo argentino Los Fabulosos Cadillacs, los españoles Jarabe de Palo y el rapero haitiano Wyclef Jean, además de improvisar duetos con sus amigas Lola Flores y Gloria Estefan, con damas del soul como las estadounidenses Dionne Warwick o Patti LaBelle, y con el rey de la canción ranchera, el mexicano Vicente Fernández.

Enfundada en sus fastuosos y extravagantes vestidos, tocada con pelucas imposibles y encaramada sobre esos zapatos únicos de alto tacón inexistente, Celia Cruz conservó hasta el último momento una vitalidad insólita. Feliz con su flamante Grammy al mejor álbum de salsa por La negra tiene tumbao (2001), en el verano de 2002 celebró el cuadragésimo aniversario de su boda con Pedro Knight con una fiesta que le organizó la cantante Lolita Flores en Madrid.

En noviembre, durante un concierto en el Hipódromo de las Américas de la capital mexicana, empezó a perder el control del habla. Al regresar a Estados Unidos se sometió a la extirpación de un tumor cerebral; desgraciadamente, la enfermedad no tenía remedio. Con el ruego expreso de que no se viera en ello una despedida, el 13 de marzo de 2003 apareció por última vez en público en el homenaje que la comunidad latina le tributó en el teatro Jackie Gleason de Miami. Por esos días, entre febrero y marzo, grabó un último disco que no llegaría a ver editado: Regalo del alma.

Se sentía optimista y con fuerzas, pero su dolencia pudo más que su portentosa energía: el 16 de julio de 2003 falleció en su casa en Fort Lee (Nueva Jersey), a los setenta y ocho años de edad. Miles de compatriotas desfilaron ante sus restos primero en Miami y luego en Nueva York, donde recibió sepultura. También los cubanos de la isla, pese a la prohibición oficial que había pesado sobre su música durante más de cuarenta años, lamentaron la desaparición de la más grande embajadora musical de Cuba. Pocos días después de su fallecimiento fue homenajeada por sus compañeros de profesión en la gala de entrega de los Grammy latinos.

sábado, 18 de julio de 2020

HOMENAJE A CELIA CRUZ por LA BEMBA COLORA


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viernes, 8 de mayo de 2020

LA HISTORIA DETRÁS DE CÚCALA EN VIVO POR LA FANIA ALL STARS

CÚCALA
( Wilfredo Figueroa )
Arreglo : Papo Lucca

Cantan:
Celia Cruz “La Guarachera de Cuba”
& Ismael Rivera “El Sonero Mayor”

Presentación en vivo :
Coliseo Roberto Clemente,
San Juan, Puerto Rico

Esta es una anécdota que guardo con mucho cariño del concierto de Fania All Stars y las cosas que suceden en el  backstage mientras el show se está ejecutando. Esta es la historia detrás de “CÚCALA” la versión en vivo que se incluyó en la producción de Fania All Stars, titulada "Live" publicada en el año 1978 bajo el sello discográfico Fania Records JM-515, grabado en vivo en el Coliseo Roberto Clemente en San Juan de Puerto Rico. ( Esta producción trajo adentro del LP como regalo un poster conmemorativo del concierto en el Coliseo Roberto Clemente auspiciado por WKAQ Radio y firmado por todas Las Estrellas de Fania ).


El  Viernes, 18 de Julio de 1975 se llevó a cabo un concierto con Las Estrellas de Fania ( Fania All Stars ) en el Coliseo Roberto Clemente en San Juan Puerto Rico y guardo una anécdota que quedó muy marcada en mi vida.

Estábamos en el Coliseo Roberto Clemente en el espectáculo de Fania All Stars, el show ya había comenzado, cuando le tocaba el turno a Celia Cruz con Ismael Rivera ( una sorpresa donde iban a cantar a dúo por primera vez ) fuimos al camerino a buscarlos, ya con ellos y mientras vamos escoltándolos - Celia Cruz y a Ismael Rivera - ( iba mi padre Rafael Viera, yo al lado de Celia, Benny y Sánchez dos de los guardaespaldas de Fania  ) desde el camerino a la tarima para hacer el tema “Cúcala” el maestro de ceremonias Silvio Iglesias hace la presentación “Señoras y señores, y esta noche por primera vez, con el más caluroso de los aplausos pido para ustedes  reciban a La Guarachera de Cuba; Celia Cruz y al Sonero Mayor Ismael Rivera cantando a dúo”, y sube enseguida Celia Cruz y le pide a Pacheco que marque el tema le dice: “Vámonos Pacheco” acto seguido Johnny Pacheco, director musical de Fania All Stars, hace la indicación y comienza “Cúcala” poderosamente en la versión orquestada y agrandada para La Fania All Stars.

Celia comienza y hace sus dos primeras estrofas de “Cúcala”  luego cambia el tiempo al ritmo de bomba y entra a cantar Ismael Rivera y hace las otras dos estrofas de “Cúcala”  pero que sucede…. cuando comienza el coro con las demás Estrellas de Fania en tarima : Cheo Feliciano, Héctor Lavoe, Ismael Miranda, Ismael Quintana, Justo Betancourt, y Santos Colón; “Cúcala, cúcala, cúcala”… Celia comienza a sonear pero inesperadamente Ismael Rivera le pasa sopla'o por el lado de Jerry Masucci – que siempre estaba arriba en la tarima, casi siempre al lado del piano -  Jerry se queda pasma'o, pero no le dice nada a Ismael, Jerry siempre le tenía un respeto aparte a Ismael y simplemente bajo las manos y luego se las puso en la cabeza.


Ismael Rivera sale disparado a irse de la tarima, salió desbocao, con una cara desencajada, parecía estar enojado, pero era que estaba mareado, vino dando pasos grandes y golpeados hasta la tarima. Cuando viene desbocao hacia la escalera, acto seguido yo le grito a mi padre que estaba en la entrada de la escalera a la tarima y yo al lado… “Papí… Ismael, Ismael se quiere bajar y mi padre se mete de frente a la escalera y le grita; “No Maelo, pa’ donde vas ?” Maelo le riposta; con la cabeza y con la boca; “Papi no puedo, no puedo” - a mi padre le decian en Fania “Viera” y “Papi” Viera le dice: “No Maelo dale que tu puedes” y me grita mi padre…”Richieeee quitate la camisa, correeee quitate la camisa !!!, damela, dame la camisa!!!” yo rápido me quito la camisa y me quedo con tremendo frio que hacía en el coliseo ( imagínense era nuevo el coliseo y ese aire estaba a millón ), le doy la camisa a mi padre y el la coge y comienza a subir escalón por escalón - eran cinco escalones - soplándole con mi camisa, vertiéndole aire en la cara a Maelo y le decía: “Vamos, ehh, vamos ehh, recomponte Maelo, vamos” - Dios lo recuerdo y se me paran los pelos y se me aguan los ojos -, él seguía “vamos Maelo sonea, vamoooos” y desde abajo en la tarima le gritaba: “Maelo mírame, es mi camisa, tengo mucho frio, lo hize por ti dale, dale que tú puedes, no la dejes sola, miraaaa te está llamando”.

Mientras papá le estaba soplando aire en la cara a Maelo – como le hacen a los boxeadores en las esquinas del ring - Celia se da cuenta que a Maelo le pasaba algo, miró para atrás y se dió cuenta, pero inmediatamente aplicó la regla número uno en el show business – the show must go on – y metió mano y siguió soneando.



Los soneos de esta canción estaban estipulados para que se hicieran uno a uno, Celia comenzaba, seguía Ismael, volvía Celia, luego Ismael y así sucesivamente, pero Celia se tuvo que quedar soneando sola cuando Maelo decidió bajarse.

Fíjense que empieza a sonear Celia corrido y desde el soneo 1 al 5 para reconfortarlo mientras Viera le soplaba la cara y Maelo me miraba, Celia le soneaba directo a Ismael para que se recompusiera estos cinco pregones;

1- "Oye sonero ven a bailar" ( lo llama porque lo ve irse, antes de que ella comenzara a sonear )

2- "Que yo no te creo tan charlatán" ( Celia no creía que la había dejado plantada )

3- “Ay El Nazareno te va a ayudar” ( el negrito lindo de Portobello al que Ismael le cantó )

4- “Tú eres sonero bien natural” ( fijense que este soneo lo pregono sosita, tono down, un poco asustada pues se quedo sola )

5- “Cuando tu quieras vamos a salsear” ( cuando ve que se está reponiendo lo llama con este soneo, ahí es cuando yo le grito; “no la dejes sola, te está llamando”

Celia hace un soneo más: “Que Cúcala, que Cúcala, que Cúcala , que Cúcala, que Cúcala, que Cúcala”

Ya ahí Maelo se había dado vuelta como un animal feroz y regresa a la tarima y es ahí que entra con su primer soneo luego de reponerse… “Y la Reina Rumba es un monumento” y de ahí en adelante siguió adentrándose, y adentrándose más y más en su “Cúcala”.

Cuando Johnny Pacheco marca el mambo, Ismael le dispara a Celia su “Ecuajei” – como diciéndole a Celia, negra ya estoy bien - y Celia le contesta felizzzz ¡“Azucar”!

Si se fijan ese “Azucar” que pregonó Celia tiene un matiz diferente a los “Azucar” que ella siempre pregonaba, este “Azucar” le salió a Celia del alma al ver a su más que hermano reponerse y poder seguir con “Cucala” de una manera portentosísima.

Mientras esta el mambo en todo su swing y el público euforico, Héctor Lavoe le pregona desde los microfonos del coro a Ismael… “andaaa.. a ponerla en china”, en apoyo a que ya se había reconfortado.

Yo abajo en tarima brincando de la emoción, del frio y bebiendome las lágrimas de frio y alegría a carcajada y haciendo coro como un loco al lado de mis tres hermanos “Cúcala, cúcala, cúcala”, mirando hacia arriba dandole gracias a El Nazareno, mientras en mi mente una mezcla de pensamientos pasando y mi padre con la camisa en la mano por si regresaba, ja ja ja.

El tema siguió su curso luego cuando regresa el coro nuevamente a hacerse los soneos como estipulado uno a uno, Celia, Ismael, Celia, Ismael, etc.

Cuando la banda hizo el final “Tan, tan, tan, tan” Celia bajo de la tarima con su tacotes y le decía; “Viera ayudame que no veo” luego bajo Ismael y le dijo: “gracias Papi a y Richito … dame a acá su camisa, yo se la pongo”, viene Ismael para donde mi con mi camisa me la pone y me da un beso y me dice;  “Gracias Vierita… estás congelao, te debo una”. – Richie Viera -

sábado, 7 de marzo de 2020

LONG PLAY DE LA SEMANA: Celia Cruz ‎– Son Con Guaguancó


Celia Cruz ‎– Son Con Guaguancó
Sello: Tico Records ‎– SLP-1143
Formato: Vinyl, LP, Album
País: US
Publicado: 1966
Género: Latin
Estilo: Guaguancó, Cha-Cha, Bolero, Mambo

Lista de Títulos

A1          Bemba Colora  
A2          Son Con Guaguanco     
A3          Es La Humanidad            
A4          Lo Mismo Si Que No     
A5          Oye Mi Consejo              
A6          Se Me Perdió La Cartera             
B1           Tremendo Guaguanco 
B2           Permíteme       
B3           No Hay Manteca            
B4           El Cohete           
B5           La Adivinanza   
B6           Amarra La Yegua

Créditos

Arranged By – Bobby Valentin, Charlie Palmieri, Louie Ramirez, Tito Puente
Producer – Al Santiago

No siempre los grandes artistas escogen el momento adecuado para lanzar sus carreras en solitario. En 1966, Celia Cruz, quien venía de la cima de la fama con la Sonora Matancera y de iniciar una relación artística con Tito Puente, fue tentada por Tico Records para iniciar esa carrera, y ella aceptó a ver que pasaba. Así surgió esta grabación que fue titulada Son con Guaguancó, porque se centraba en ambos ritmos. Finalmente, el proyecto en solitario no fructificaría allí y tendría que esperar. Celia siguió con Tito Puente. Pero lo que si logró fue potenciar aún más su nombre.

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