lunes, 14 de febrero de 2011

Lo nuevo de Comentario en el Solar para el 2011!!!

LOS BUTACOS EN EL SOLAR.


Invitados: Musicos, Djs, Bailarines y Personas que tienen todo el sentido de este espacio musical en la web, para compartir comentarios, vivencias de la vida cotidiana con la música.

Esperalo muy pronto por este mismo canal.... no te lo pierdas LOS BUTACOS EN EL SOLAR.

Ismael Miranda espera que su nuevo disco de salsa pesada agrade al bailador

Nueva York, 17 nov (EFE).- Luego de un disco de música cristiana, el sonero puertorriqueño Ismael Miranda estrena un álbum dirigido al público bailador, que confía complacerá al más exigente amante de la salsa pesada.

"De vuelta al son", se titula la producción que contiene 11 temas, que Miranda interpretará mañana, miércoles, durante un recital en un club de Nueva York.

"El año pasado hice dos discos: 'Buscando el camino', un disco cristiano que tuvo un éxito tremendo, y el segundo, 'De regreso al son' dedicado al bailador de música pesada", señaló hoy el cantante a Efe, que el fin de semana pasado se presentó, junto a otros integrantes de las Estrellas de Fania, en un homenaje al fundador de ese legendario grupo, Johnny Pacheco.

Miranda abrazó el cristianismo luego de que, según confesara, sentía que le faltaba algo a su vida, a pesar de tener todo para ser feliz.

El intérprete, conocido como "el niño bonito de la salsa" acude a una iglesia en Puerto Rico, cuyo reverendo es Alex D'Castro, quien fue parte de su orquesta de salsa.

"De vuelta al son", según Miranda, "es para que el bailador se sienta que tiene música de ellos, algo que puedan bailar, con mucho ritmo, mucho cuero, mucha clave".

"Sé que va a ser del agrado de todos, hicimos un trabajo espectacular y espero que lo escuchen", afirmó el intérprete del éxito "Así se compone un son" quien comentó que a veces se hacen discos para escuchar, contrario a su nuevo proyecto musical.

"Creo que el bailador está buscando música que ellos puedan poner ese pie (para bailar) y cada vez que lo hagan, van a tener esa clave ahí" con su nuevo disco, agregó Miranda, quien se identificó como bailador.

En una nota que el salsero escribió en la introducción del álbum señala que luego de cuatro décadas en el ambiente artístico y de haber realizado más de 75 producciones discográficas, "presento una propuesta donde emprendemos un viaje por los años 60, 70 y 80 buscando en la instrumentación, coro, sonido y voz la magia del sabor típico de esos tiempos".

"Fue arduo el trabajo, pero lleno de satisfacciones", señala además la nota.

El disco incluye los temas "Te dije que yo venía y vine", y "Si se arreglara el mundo" de Cándido Fabré; "Mi canto", "El son de Ismael" y "La clave", de Juan José Hernández; "Escándalo" de Rubén Fuentes y "Tati, una canción para ti" de Adalberto Álvarez.

También "Desde que te fuiste" y "Detrás de la factoría" de Ramón Rodríguez; "Rebeca" (del folclor peruano) de Miguel Almeneiro y "Vendaval sin rumbo" de José Dolores Quiñones.

"Este disco quedó sabroso", sostuvo el intérprete.

Rubén Blades también vuelve.


La salsa tenía que morir después de Rubén Blades, el compositor y cantante que dio a esa expresión cultural una profundidad intelectual. Me lo recuerda mi padre cada vez que hablamos de eso que él prefiere llamar ``música cubana con raíces en Nueva York''. Y con razón. Mi viejo es un coleccionista que defiende sus gustos musicales como otros se aferran a una ideología. Pero eso no le impide reconocer que la salsa es música derivativa de los géneros cubanos.

Blades siempre lo tuvo claro, y por eso en su reciente disco, Cantares del subdesarrollo, el panameño rinde tributo abierto a la tradición de la música popular de Cuba mediante el son, sin dejar de reconocer su deuda musical con Puerto Rico a través de tres figuras seminales: Ray Barretto, Ismael Rivera y Tite Curet Alonso. Son músicos que le dieron carácter a su arte, le señalaron buenos caminos artísticos y aplaudieron su éxito.

El doble tributo, además, es la callada manera que tiene Blades de mostrar que los salseros le deben mucho a los cubanos, pero también que los cubanos le deben a los salseros. La música cubana también le pertenece a quienes estudian y difunden su tradición, aunque no hayan nacido en la isla.

"La música popular cubana se convirtió en una lingua franca para muchos en el Caribe y Latinoamérica'', dice Blades vía email. ``A mí me parece que su grandeza está justamente en su universalidad, a la que han contribuido otros''.


Blades ha vuelto a girar, felizmente, tras cinco años como ministro de Turismo en Panamá, un cargo que le permitió ``aprender sobre política desde la política misma''. Todos vuelven, la gira que lo trae al James L. Knight Center de Miami el sábado 21, y que celebra el 25to. aniversario de Buscando América, lo reúne con los integrantes de la estupenda Seis del Solar, para mi gusto la mejor banda que ha tenido el panameño.



Es una banda neoyorquina que nació a mediados de los 80, cuando Blades se mostraba más sabio en su arte y más aguzado en los negocios. Había firmado con el sello Elektra, con el que se tomó toda la libertad creativa para acercar su visión de la música salsera al jazz, al rock, a las tendencias modernas de la música caribeña.

Blades ponía distancia así de su experiencia con el sello Fania, con el que grabó obras maestras (Siembra, Canciones del solar de los aburridos, Maestra vida), pero le dio más de un dolor de cabeza en ese laberinto de los derechos autorales.

``Creo que todos, absolutamente todos, debemos aprender sobre el negocio e integrar ese aprendizaje al trabajo de la creación. No hay otra manera'', dice el compositor. ``Una cosa no excluye a la otra''.

Blades es heredero del gran Curet Alonso, el maestro que dotó a la salsa de imaginación, historia, ingenio y, sobre todo, contundencia poética. Uno escucha a ambos y aprecia de inmediato en esas canciones el triunfo de la palabra a través de ideas intelectuales que no desmerece eso que los reggaetoneros llaman ``la cultura urbana''; es decir, lo popular, lo callejero.

Eso explica que Siembra, que el año pasado cumplió 30 años, todavía resuena con la fuerza de una obra adelantada a su tiempo. Es, posiblemente, el primer disco que honra la cultura del disco como obra de arte.

Cantares del subdesarrollo, que muestra la riqueza de la sencillez del son cubano, retoma la cuerda de éste y Maestra vida, la salsa como narrativa literaria. Tiene el encanto de sus mejores discos, esos que grabó en los años 70 y que aportaron a lo mejor de la década: el tropicalismo brasileño, el nuevo tango argentino, el rock de los Beatles, la salsa neoyorquina.

``Cantares lo grabé en mi casa de Los Angeles y casi todo lo hice yo; quería que tuviera el espíritu de la música que se escucha en un barrio de cualquier pueblo en Latinoamérica, donde uno se reúne con los amigos a cantar, a echarse cuentos, a celebrar la vida'', dice Blades.

``Lo que me interesa es que el trabajo sea consecuente con lo que soy, alguien que disfruta escribir y aprender de la vida haciéndolo''.

Hace poco, Blades se presentó con el dúo Calle 13 en la ceremonia de entrega de los Grammy Latinos, algo que lo entusiasmó ya que le permite aprender de otras generaciones. Nada nuevo para un artista que ha realizado también colaboraciones con bandas de rock (Son Miserables, Los Fabullosos Cadillacs).

En su página, rubenblades.com, el panameño se ha dedicado a repasar su obra, mostrando los detalles de su creación, contando anécdotas, respondiendo las mil y una preguntas de sus seguidores. Uno le escucha y aumenta el aprecio por su trabajo. Los verdaderos creadores muestran que su mejor arma es el encanto

Johnny Pacheco Celebra medio siglo en la música.


Méritos. Creador de La Fania All Stars, co-creador de la disquera Fania Records y considerado el mentor de la música salsa.


El dominicano será homenajeado mañana en Nueva York por Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Adalberto Santiago, Bobby Valentín y Roberto Roena, entre otros
NUEVA YORK. AP. Johnny Pacheco, uno de los creadores de la mítica orquesta La Fania All Star, jamás pensó que más de 60 años después de aprender a tocar el acordeón y la flauta, todavía estaría festejando y tocando sus composiciones sobre los escenarios.

El músico creció en Santiago de los Caballeros en la República Dominicana donde su mamá, asidua de las radionovelas cubanas, dejaba encendido un aparato de onda corta en el que luego escuchaba programas musicales.

Su papá tocaba el clarinete, así que desde pequeño Johnny cultivó su oído musical con una amalgaba de ritmos que se amplió cuando de adolescente incursionó en grupos folklóricos dominicanos.

Más tarde se graduó de la prestigiosa escuela de música Julliard, así que para cuando se dio cuenta de que los latinos en Nueva York, donde se mudó luego con su familia, no tenían un ritmo que los identificara, ya su base se había ampliado grandemente, lo que probó rendir frutos.


En los inicios

“Había como un vacío de música en los `60 porque los blanquitos tenían su música. Entonces yo empecé a inventar y buscar otra fórmula para ver si me podía colar y resultó”, resumió el legendario flautista y director de orquesta en una entrevista reciente con la AP desde su casa.

“En esos tiempos estaba el 'rock and roll'... Entonces vinimos nosotros y lo que hicimos fue coger esa música y el jazz y todo lo que estaba sonando y lo juntamos con la música cubana, le dimos otra fachada, le dimos otro sonido y (destacamos mejor) el ritmo”, rememoró.

Como si fuera un chef Pacheco reunió además los “mejores condimentos”: músicos y cantantes muy talentosos.

Al mismo tiempo tuvo una precaución: “los arreglos estaban hechos sencillos, para que los entendiera la gente y por eso es que yo creo que tenía tanto 'swing”, relató sobre el surgimiento del nuevo género que cambiaría la historia para siempre.

“Yo no esperaba que iba a ser tan grande... Todavía siguen hablando de los tiempos cuando había una cantidad de ‘clubs’ en Nueva York increíble y donde quiera que íbamos, todo tenía que ver con salsa. Había un público como de 60.000 personas cada vez que nos presentamos”, manifestó.

Pero Johnny no se conforma con ello y sigue celebrando que la música que ayudó a crear siga viva, esta vez con un concierto que ofrecerá en Nueva York este fin de semana para conmemorar más de 50 años de carrera y en el que nuevamente ha reunido los mejores ingredientes para el público.

El equipo

Bobby Valentín, Roberto Roena, Papo Lucca, Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Yomo Toro, Domingo Quiñones y Johnny Ventura, entre otros, junto al inquieto director saldrán al escenario para romper estereotipos, según prometió.

Por eso Ventura podría cantar un son montuno y no sus típicos merengues, mientras que Feliciano podría hacer los honores al género de Ventura.

Pacheco, quien también guió a estrellas como Celia Cruz, Tito Puente y Héctor Lavoe, entre otros, dice que la personalidad que logró cultivar la salsa, la cantidad de gente que impactó y la preparación de nuevos estudiantes que aspiran llegar a crear algo tan grande como lo fue La Fania, le dan un gran optimismo.

Antecedentes

Origen

Johnny Pacheco nació bajo el nombre de Juan Zacarías Pacheco Knnipping, en Santiago de los Caballeros el 25 de marzo de 1935.

Estudios

Luego de emigrar a Estados Unidos a los 11 años, aprendió a tocar los instrumentos de percusión en la prestigiosa Academia de Julliard.

Orquestas

Antes de crear La Fania All Stars, Pachecho perteneció a los grupos el cuarteto de Jazz Latino y Pachecho y su Charanga.

Influyente

El músico, director y productor dominicano es considerado una de las figuras más influyentes de la música.

Las frases

Johnny Pacheco

Le estoy viendo a la salsa un futuro más brillante porque la juventud está interesada en aprender cómo fue que empezó”.

Yo me siento bien dichoso de haber sido el director de las Estrellas de Fania, donde estaban esos “monstruos” de la salsa y siempre nos hemos llevado como familia”.

El ayer y hoy de las Charangas en New York.

Muchas cosas pasaron en el sexto evento de Coleccionistas de Música del Caribe en Nueva York, bajo la batuta del Caribbean Cultural Center African Diaspora Institute. No sólo se vieron “joyas” en discos y videos, también se vieron compulsivos expertos atrapados en cajas y cajas de tesoros. Parecían mutantes de iguana listos a lanzar la lengua pegajoza y pesada para tumbar a cualquier contricante y hacerse con el Gran Tesoro.

La batalla fue amenizada con una salsa sencillamente espectacular que despegó del suelo al más tullido, y es que estuvo en manos de los Dj’s José Calderón, Cisco, David Medina y Brian. Para matizar y darle gusto a todos, se presentó el documental El Cha Cha Cha Por Siempre. Dos paneles: Charanga Ayer y Hoy, en el que participaron Eddy Zervigon, Sonny Bravo, Elena Milstein, René López y Bobby Sanabria; y, Woman in Charanga, en el que conversaron Andrea Brachfeld, Karen Joseph, Connie Grossman y Aurora Florez como moderadora. Dato curioso: de las panelistas, todas mujeres, ninguna era latina. Interesante. ¿Qué querrá decir eso?


Pasó también que el evento se hizo en las Taino Towers y no en la tradicional iglesia de San Pablo Apostol, por dos razones. Una, no recibieron el dinero que usualmente recibían; y otra, las Taino decidieron unirse a este acontecimiento cultural de manera absolutamete desinteresada, lo que demostró el afecto que el Centro genera en El Barrio.
¿Más cosas? Pues sí. El Centro ha recibido un regalo de la ciudad. Hace unos años Nueva York decidió dejar ocho casas de bomberos y donarlas a organizaciones sin ánimo de lucro, quienes a su vez tuvieron que diseñar y presentar un proyecto; sólo los mejores ganan. El Centro lo logró y ahora tendrán que conseguir siete millones para hacer realidad todo lo que tienen en mente. Valga decir que una de las razones por las que ganaron es porque con el tiempo, se han convertido en un puente cultural y físico entre el West Harlem o el Harlem Negro, y el East Harlem o el Spanish Harlem.
La “rumba coleccionable” se cerró con tremenda salsa y bailoteo y una lluvia muy fuerte que ya no preocupó a su coordinadora Melody Capote, como lo hiciera hace seis años cuando por primera vez se hizo. En esa occasion, ella recuerda que hasta lloró pensando que “esto no iba a pegar”. Ahora no sólo lo esperamos los latinos de Nueva York, Philly y aledaños, o la comunidad afroamericana. Ahora son cada vez más los “blancos americanos” (o blancos estadounidenses) muy bien informados, más que los latinos mutados en iguana, listos al dar el zarpazo más fiero.

Regresamos a FM: VUELVE LA BEMBA COLORA